Tras la muerte cruel, eres semilla
que encenderá la nueva primavera.
Se yergue la esperanza de los justos
en realidad Contigo. Y en la tierra
gime tu Madre ausencia de tus ojos.
Pero vuelan sus alas teologales
a tu Resurrección definitiva.
Sola en la fe y sola en la esperanza.
El amor la recala las entrañas.
