ESPERANZA INICIAL
“Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo. Éste te aplastará la cabeza y tú le acecharás el calcañar” (Génesis 3, 15)
con “Palabra de Dios” hecha promesa.
La carne pecadora ya no pesa
y un rostro de mujer alza su frente.
Eva tiembla de gozo, llora, siente
en su seno de madre, nieve ilesa
que sus entrañas rotas cura y besa
y hace fecunda redentoramente.
En la sangre de Eva se pronuncia
una palabra niña que le anuncia
esa luz, esa nieve, esa esperanza.
Hay un silencio de misericordia;
el amor paternal se hace concordia:
ESTÁ NACIENDO DIOS EN LONTANANZA.
