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26/7/23

LIMPIAMENTE DESNUDOS

 



 

Adán era consciente

gustaba

su limpia verdad e hombre

en el vértice excelso

de lo creado.

 

Su inteligencia pronunciaba a los seres;

daba matiz luminoso a los colores;

música, a los sonidos.

6/2/21

POEMAS SOBRE EL HOMBRE

 ESPERANZA INICIAL

 

“Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, y entre tu linaje y el suyo. Éste te aplastará la cabeza y tú le acecharás el calcañar” (Génesis 3, 15)

 

Y restauras la luz solemnemente

con “Palabra de Dios” hecha promesa.

La carne pecadora ya no pesa

y un rostro de mujer alza su frente.

 

Eva tiembla de gozo, llora, siente

en su seno de madre, nieve ilesa

que sus entrañas rotas cura y besa

y hace fecunda redentoramente.

 

En la sangre de Eva se pronuncia

una palabra niña que le anuncia

esa luz, esa nieve, esa esperanza.

 

Hay un silencio de misericordia;

el amor paternal se hace concordia:

ESTÁ NACIENDO DIOS EN LONTANANZA.

5/2/21

POEMAS SOBRE EL HOMBRE

DESPUÉS DEL PECADO

 

“Abriéronse los ojos de ambos, y viendo que estaban desnudos, cosieron unas hojas de higuera y se hicieron unos ceñidores” (Gen 3,7)

 

El hombre está desnudo y abatido,

quebrada en vertical su primavera.

Sólo quedan las hojas de la higuera

para vendar su corazón herido.

 

Son sus manos erguidas en gemido

que taladra la luz por vez primera.

Y a la mejilla de su compañera

una lágrima cruda le ha nacido.

 

El hombre en el misterio de la ausencia

contempla la mujer, cuya presencia

carga su espalda el peso de los hijos.

 

Sólo es cierta la noche, porque el día

clava en sudor y sangre de agonía

a sus ojos sin Dios pétreos y fijos.

14/12/20

POEMAS SOBRE EL HOMBRE

 Y SONRIÓ ADÁN

 

Y sonrió Adán, la luz hermosa

de unos ojos distintos encendía

su sangre humana y sola, revivía

su poema enterrado en cada cosa.

 

“Gracias -dijo- tu mano generosa

ha cincelado en carne la armonía

de la tierra y el cielo a mediodía.

Era mi sueño vivo de la rosa”.

 

Y le llamó mujer. Y escribió el nombre

en la llama de todas las estrellas,

en el beso de todas las riberas,

 

en la noche y la nieve de todo hombre.

y repetía Adán: “Gracias, son ellas

-niño en amor- humanas primaveras”.