Dime, Padre,
Cuando tu Hijo traspasado pronunció la
4ª palabra: “Dios mío, Dios mío ¿por qué
me has abandonado” en dónde Té escondiste?
¿Qué inescrutable misterio de donación
paterna Te llevó a permitir para
tu Hijo Predilecto el drama de tu
ausencia? ¿ Querrías, tal vez, enseñarnos
a rezar despojados de Ti?



